All posts under Tanatología

¿Cómo pedirle perdón a alguien que ya murió?

Cuando alguien muere puede abordarnos un sentimiento de culpa por no haberle dicho en vida lo que sentíamos o por no haber aclarado alguna diferencia con una disculpa. Estos consejos te a dejar el remordimiento atrás.

¿Qué es lo que más miedo te da al pensar en la muerte de alguien que amas? ¿No volver a verlo jamás, no poder escuchar su voz de nuevo, no volver abrazarlo o no haberle dicho todo lo que debías cuando tuviste la oportunidad?

Uno de los sentimientos más comunes al perder a una persona importante es el sentimiento de culpa, ya sea por no haber aprovechado el tiempo, por no haber estado cuando te necesitaba o por no haber pedido perdón antes de su partida.

Si algo duele de verdad son todas esas palabras que se quedan guardadas por orgullo o por miedo. Sin duda, este sentimiento puede ser un gran obstáculo para superar la pérdida de ese ser querido.

Durante ese momento tan oscuro se puede pensar que es algo con lo que tendrás que aprender a vivir, pero existen algunas formas de cerrar ese ciclo para que tu mente y tu corazón puedan estar en paz.

EXPRÉSALO EN UNA CARTA

Si eres una persona a la que le cuesta expresarse de manera verbal, escribir tus pensamientos y sentimientos te será mucho más sencillo. Deja que fluyan las letras, las lágrimas y la culpa que no te deja dormir.

Dile en esa carta todo lo que te has guardado por años, dile lo valioso que fue para ti y la falta que te hará, dile lo mucho que sientes no haberle pedido perdón en vida.

Dile en esa carta todo lo que te has guardado por años, dile lo valioso que fue para ti y la falta que te hará, dile lo mucho que sientes no haberle pedido perdón en vida.

Este es el momento de sincerarte, nadie va a juzgarte simplemente desahogarás todo lo que has acumulado por un largo tiempo. Lee la carta en voz alta como si esa persona estuviera presente, para terminar puedes quemarla y con ella el sentimiento de culpa que te atormenta.

HAZ LO CORRECTO

La mejor manera de pedirle perdón a alguien es reparando el daño. Si la razón del distanciamiento entre tú y el difunto aún se puede resarcir, hazlo. De esta manera tu arrepentimiento no se quedará en el aire, además te ayudará a sanar.

DISCÚLPATE CON LA PERSONA MÁS CERCANA A ÉL 

Pídele una sincera disculpa a la persona más cercana al difunto, ya sea su esposo, su esposa, sus hijos o aquellos que lo vieron pasar malos momentos por los conflictos que tuvieron. Ellos entenderán mejor que nadie la situación y podrán brindarte palabras muy reconfortantes.

APRENDE DE LO SUCEDIDO

Que esta experiencia te sirva para no volver a cometer los mismos errores del pasado, tanto los que causaron conflictos entre la persona fallecida y tú, como el hecho de no pedir perdón a tiempo.

Esta es la oportunidad para mejorar como ser humano y para aprender que la vida es muy corta para estar peleado con una persona a la que amas.

TEN PRESENTES LOS BUENOS MOMENTOS

Deja de atormentarte con todo lo que no hiciste, mejor haz un recuento de todos los buenos momentos que pasaste al lado de esta persona que acaba de partir. Comparte con la persona que te esté apoyando en este duelo las mejores anécdotas que tengas del difunto. También te hará sentir mejor desahogarte con esa persona y decirle cómo te sientes por no haber pedido perdón a tiempo.

PERDÓNATE PRIMERO A TI 

Antes que nada debes perdonarte por todo lo que no hiciste y por todo eso que te está haciendo sentir culpable en estos momentos. Recuerda que no eres perfecto, que está bien cometer errores y también reconocerlos.

Acepta que no puedes cambiar el presente ni regresar el tiempo. Toma lo que tienes y transfórmalo en algo mejor. Haz que el dolor que sientes ahora te ayude a convertirte en una nueva versión de ti mismo, una que valore más los momentos y sepa reconocer a tiempo sus errores, una que no permita que el orgullo le gane al amor.

No te conformes con superarlo y dejar de llorar por las noches. Utilízalo a tu favor, para sanar relaciones dañadas y reconstruir las demás.

La clave para sanar es hacer todo lo posible para que no vuelvas a pasar por una situación similar. Aprovecha a las personas que te importan, diles cuánto las amas, no te canses de abrazarlas, porque un día ya no estarán y solo te quedarán los recuerdos que creaste a su lado.

Leer más »

¿Cómo me sobrepongo a la muerte de un hijo?

¿Cómo me sobrepongo a la muerte de un hijo?

El fallecimiento de un hijo es, quizás, el evento más doloroso al que un padre o una madre se puede enfrentar. ¿Cómo empezar a entenderlo para poder superarlo?

Somos conscientes de que nadie es eterno, todos moriremos algún día. Sabemos que en algún momento tendremos que enterrar a nuestros padres y decirles adiós a nuestros hermanos mayores. Aunque es una situación muy difícil tenemos en cuenta que lidiaremos con ese dolor tarde o temprano. Sin embargo, la muerte de un hijo es un hecho devastador, el cual ningún padre tiene contemplado.

Al ser papás todos esperamos ver a nuestros hijos crecer, cumplir sus sueños y convertirse en personas maravillosas. Ver florecer todas las semillas que sembramos en ellos desde pequeños, para así poder irnos un día con la tranquilidad de que les dimos todo el amor necesario en vida y aprovechamos cada momento a su lado.

Solemos tener expectativas del mundo, soñamos con la vida que deseamos para nuestros hijos, con cuántos nietos queremos tener o con la pareja ideal para nuestros más grandes tesoros. Aunque muchas veces la vida tiene preparado para nosotros planes muy diferentes como lo es la muerte de un hijo.

No existe una estrategia precisa para sobreponerse de la pérdida de un hijo, pues el duelo que vive cada persona es diferente, pero si podemos darte algunos consejos que te ayudarán a ir por el camino correcto.

SOLICITAR AYUDA 

La muerte de un hijo es un proceso tan doloroso que suele terminar en la depresión de los padres, por esta razón se debe pedir ayuda a un profesional de la salud mental. También es una buena opción integrarse a un grupo de apoyo emocional, en donde asistan personas que hayan o estén pasando por una situación similar.

RECONOCER LAS EMOCIONES 

Para poder enfrentarse a la pérdida de un hijo necesitamos primero reconocer lo que estamos sintiendo, pues no todo es tristeza. Esta situación trae consigo una cascada de emociones que se sienten con mucha intensidad como lo son: la tristeza, la culpa, la ansiedad, el miedo, el enojo, entre otros.

Hay que identificar cuáles estamos experimentando y por qué. ¿Por qué me siento culpable? ¿Qué me da miedo? ¿Por qué me siento enojada? Es una manera de desglosar el dolor para poder hacerle frente, sentirlo y expresarlo.

APOYO FAMILIAR

Poder expresar los verdaderos sentimientos en el entorno familiar es esencial para sobrellevar el duelo. Algunas veces, con el fin de proteger a alguien más, ya sea nuestro esposo o hijos, guardamos nuestras emociones para nosotros mismos. Sin embargo, este dolor es tan intenso que muchas veces puede empeorar la situación. Además, expresar nuestras emociones puede abrir la puerta para que los otros miembros de la familia tengan la confianza de manifestar las suyas de la misma forma.

DESPEDIDA FAMILIAR 

Más allá de las ceremonias funerarias, podemos realizar un acto íntimo en familia para despedir a nuestro ser querido. Esto ayudará a que la familia se una y expresen sus verdaderos sentimientos. La recomendación es hacer un ritual diferente al entierro o al velorio, puede ser alguna actividad que disfrutaban hacer juntos, leer cartas dedicadas al difunto, escuchar su música favorita o recordar los mejores momentos a su lado.

LA VIDA AÚN TIENE SENTIDO 

A pesar de lo que algunos creen, la muerte de un hijo es una pérdida insuperable. Lo único que podemos hacer es aprender a vivir con ello. Debemos encontrar algún motivo que nos haga aferrarnos a esta vida, ya sea el amor a nuestros otros hijos, a los nietos o la transformación que este duelo propicie.

La muerte de un hijo puede hacer que nos replanteemos nuestras prioridades o nuestro propósito en la vida. Suena como algo imposible, pero se puede sacar algo positivo de un golpe tan fuerte. Esto nos puede ayudar a dejar atrás conflictos sin importancia para enfocarnos en lo que de verdad importa, que es aprovechar al máximo el tiempo que tenemos con las personas que amamos.

EL DOLOR NO SIEMPRE SERÁ IGUAL 

Si bien, el dolor jamás desaparecerá pero sí dejará de ser tan desgarrador como lo es al principio. Cuando el fallecimiento es reciente el dolor es tan intenso que traspasa la barrera de lo emocional, pero conforme pasa el tiempo disminuye la intensidad. Aunque esto no significa que duela menos, simplemente nuestra mente va asimilando la pérdida a través de los días. Para esto es necesario llorar, gritar y sentir lo necesario.

La muerte de un hijo lo cambia todo, cambia la manera de ver la vida, la forma de amar, de pensar y de vivir…

NO AISLARSE 

En este momento creemos que nadie puede entendernos, que nadie puede hacernos sentir mejor y muy probablemente sea cierto. Seguramente, las personas que estén ahí para apoyarnos jamás hayan sufrido un dolor tan grande y nunca entiendan por lo que estamos atravesando, pero son personas que nos aman, que están dispuestas a escucharnos, a abrazarnos el tiempo que sea necesario y que nunca van a soltar nuestra mano.

HONRAR SU MEMORIA 

Existen muchas maneras de hacer que esa persona que se ha ido se sienta orgullosa de nosotros. Una de ellas es cumpliendo todas las cosas que planeamos juntos. También podemos apoyar a una fundación que, si bien ya no puede ayudar a nuestro hijo, sí puede apoyar o prevenir a otras personas para que no pasen por lo mismo.

EL DUELO DE OTROS HIJOS

Cuando fallece un hijo los padres suelen ser el centro de atención y se deja de lado a los hermanos. Sin embargo, debemos de tener muy presente que ellos han perdido a un hermano, un confidente y una pieza fundamental es su vida.

A pesar de que el duelo es algo muy personal y cada quien lo vive de diferente manera, podemos hacer que sea un proceso familiar. Platicar sobre nuestros sentimientos, llorar, hablar sobre cuanta falta hace su hermano y tomar juntos decisiones como el destino de las pertenencias del difunto.

La muerte de un hijo lo cambia todo, cambia la manera de ver la vida, la forma de amar, de pensar y de vivir. En estos momentos te das cuenta que nada es tan grave como para no hablarse por un día entero y que nada es tan insignificante como para no merecer una muestra de afecto.

Leer más »

¿Cómo le explico a mi hijo que el abuelo murió?

¿Cómo explicarle a un niños que su abuelo murió?

¿Qué no haría un abuelo por sus pequeños? Si por ellos fuera serían eternos solo para ver crecer a sus nietos, para darles amor de sobra y para evitarles cualquier tipo de sufrimiento, incluyendo su muerte. ¿Cómo explicar cuando ellos se van?

Unos abuelos cariñosos pueden marcar una gran diferencia en la vida de un niño, pues se convierten en sus mejores aliados, sus confidentes y en una fuente de cariño incondicional. Sin embargo, debemos estar conscientes que algún día tienen que partir y lo harán dejando un gran vacío en la vida de nuestros hijos.

Lamentablemente, todos tenemos que enfrentarnos tarde o temprano a la muerte de un ser querido. Si nos apegamos a lo que dicta el ciclo de la vida, la primera pérdida con la que un niño tendrá contacto será la de sus abuelos. Seguramente, cuando este momento llegue los pequeños estarán llenos de dudas y emociones nuevas, y nosotros debemos estar preparados para ayudarlos a comprender y sobrellevar este proceso natural de la vida.

EL SUFRIMIENTO ES INEVITABLE 

¿Qué más quisiéramos que poder evitarle cualquier tipo de dolor a nuestros hijos? Sin embargo, la muerte de un ser querido es sinónimo de sufrimiento y tratar de ocultarles o disfrazarles la situación a los niños no les permitirá desarrollar las habilidades necesarias para manejar la frustración y afrontar este tipo de eventos que seguirán presentándose a lo largo de su vida.

Otro punto a tomar en cuenta a la hora de dar la noticia es ser lo más sincero posible. Por lo general, la persona encargada de poner al tanto a un pequeño está teniendo su propio duelo y lidiando con el sufrimiento que con lleva la muerte de un familiar. Estos sentimientos no se deben ocultar enfrente de un niño, al contrario, lo mejor será expresarlos para que él se dé una idea de cómo lidiar con este tipo de situaciones.

LA MANERA DE COMUNICARLO 

Como ya lo mencionamos, a veces con el fin de evitarles una pena a los hijos creemos que ocultarles la muerte de un ser querido es lo mejor, pero lo correcto siempre será hablarles con la verdad y de una forma clara. Evitar decirles que el abuelo se fue de viaje o que se quedó dormido, pues es sumamente importante trasmitirles que la muerte es un estado irreversible.

Así es, debe quedar muy claro que el abuelo no va a volver por más que lo extrañemos y que debemos aprender a vivir sin él. Hacerlos participes de las ceremonias luctuosas los ayudará a asimilar que la persona se ha marchado, aunque siempre debemos tomar en cuenta sus deseos. Si ellos quieren asistir, que lo hagan, y si no quieren lo mejor será respetar su decisión.

¿QUÉ ES LA MUERTE?

Debemos explicárselos de la manera más sencilla y lógica posible. Lo recomendable es explicar que el cuerpo del abuelo ha dejado de funcionar, que su corazón ha dejado de latir y sus pulmones se han apagado. Esto es suficiente para que los pequeños comprendan la causa física que ha provocado la muerte.

LA MUERTE ES UN HECHO UNIVERSAL

Otro punto fundamental que los niños deben de comprender sobre la muerte es que le va a pasar a todo el mundo, pues es algo natural y no debe verse como un hecho negativo. Seguramente surgirán preguntas como: “¿Mamá, también te vas a morir?” Aunque la respuesta sea sí, debemos evitar una contestación tan contundente, pues los niños suelen entender que esto ocurrirá en un lapso corto y esto provocará miedo.

Mejor utilicemos respuestas como: Eso sucederá pero en muchos, muchos años cuando ya sea muy viejita y tú estés muy grande.

EXPLICA LOS SENTIMEINTOS

No se nace sabiendo que la muerte de alguien es un hecho doloroso. Los niños ven a los adultos llorar y nosotros asumimos que es evidente la causa del sufrimiento. Sin embargo, los pequeños saben que es una situación que causa dolor pero no saben exactamente por qué.

¿A caso duele físicamente? ¿Será que la persona que fallece sufre después de irse? ¿Por qué la muerte de alguien causa tanto dolor? Algo que es tan evidente para un adulto puede ser una gran duda y confusión en la vida de un pequeño.

Por esta razón, debemos explicarles por qué lloramos. Lloramos porque no volveremos a ver a ese ser querido, porque el abrazo que le dimos la semana pasada fue el último, porque no podremos volver a platicar con él, porque lo vamos a extrañar.

Lloramos porque no volveremos a ver a ese ser querido, porque el abrazo que le dimos la semana pasada fue el último, porque no podremos volver a platicar con él, porque lo vamos a extrañar.

CONTESTAR A TODAS LAS PREGUNTAS

La persona que hable con los niños debe de ser alguien en quien ellos confíen plenamente, de esta manera ellos se sentirán cómodos para expresar sus verdaderos sentimientos y preguntar todas sus dudas.

Debemos responder todas las preguntas que surjan en ese momento o en cualquier otro, con sinceridad y siempre tomando en cuenta la edad del niño. Al contestar sus dudas los ayudaremos a que construyan su propio concepto sobre la muerte. De otra manera, los menores sacarán sus propias conclusiones las cuales pueden estar muy alejadas de la realidad.

Lo que más quisiéramos es que nuestros hijos nunca tuviera que pasar por situaciones tan difíciles como lo es la muerte de un ser querido, pero no podemos ir en contra de la naturaleza. Lo que sÍ podemos hacer es darles las herramientas necesarias para sobrellevar el proceso del duelo, darles la confianza para que expresen sus emociones y enseñarles a disfrutar de la vida porque eterna no es.

Leer más »

¿Cómo sobreponerte al suicidio de un ser querido?

¿Cómo sobreponerte al suicidio de un ser querido?

Afrontar el suicidio de un ser querido es devastador. El sentimiento de culpa se mezcla con un centenar de preguntas sin respuesta. Si atraviesas por el complejo proceso de superar la muerte de alguien que decidió quitarse la vida, estos consejos pueden serte de utilidad.

Sin duda, el dolor más grande que un ser humano puede experimentar es la muerte de una persona amada. No hay palabras para explicar ese sentimiento de desesperación e impotencia al darse cuenta que el tiempo no se puede regresar. 

El duelo que vive una persona tras la muerte de alguien cercano no es comparable ni cuantificable, sin embargo, afrontar el suicidio de un ser querido puede ser mucho más devastador, ya que viene acompañado de sentimientos como la culpa, impotencia e incapacidad.

Después de un evento tan desafortunado como un suicidio los familiares suelen asumir la responsabilidad, y comienza a formar parte de su existencia una pregunta que tendrán en la mente toda la vida o por lo menos durante su duelo: ¿por qué? ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué no me di cuenta de sus intenciones? ¿Por qué no estaba con él? ¿Por qué lo deje solo? Una pregunta cuya respuesta se fue con aquel que terminó con su vida.

El suicidio es una de las situaciones más misteriosas de esta vida, pues pocas son las respuestas que tenemos al respecto. ¿Qué lleva a una persona a quitase la vida? ¿Qué situación es tan complicada que no encuentra otra opción? Nadie lo sabe a ciencia cierta, lo que sí se sabe es que una familia puede salir adelante después de vivir un evento como este. Aquí compartimos algunos consejos que serán de mucha ayuda.

Es muy importante entender la situación que vive una persona que muere por suicidio. Una persona suicida quisiera vivir la vida de otra manera, sin el sufrimiento que los lleva a terminar con su vida, pues en el fondo no desean morir, sino acabar con el sufrimiento. Las personas que mueren por suicidio no tienen libertad, porque no pueden elegir. Según la psiquiatra Carmen Tejedor, del Hospital de Sant Pau, si pudieran escogerían la vida, pero sin sufrir.

BASTA DE VERLO COMO UN TABÚ 

Cuando una persona se quita la vida es más difícil hablar de la muerte, tanto para la familia como para los conocidos. Se vuelve un tema incómodo para ambass partes. Por un lado la gente externa cree que preguntar puede ser visto como morbo; y del lado de la familia se vuelve incómodo por ese sentimiento de culpa y responsabilidad, que a su vez los hace sentirse juzgados y señalados por la sociedad.

De esta manera, no solo se pierde a un ser querido, sino también la posibilidad de hablar de los hechos y los sentimientos derivados de ellos.

NO TRATES DE LIMITAR EL DOLOR 

Nadie dicta cuánto tiempo tiene que durar el periodo de duelo. No trates de volver a tu rutina después de una semana de lo sucedido. Tomate el tiempo que necesites para asimilarlo, para llorar, para tocar fondo y desde ahí comenzar a levantarte.

Si en tu trabajo no lo entienden, entonces quiere decir que estás en el lugar equivocado y es mejor salir de ahí.

TRABAJA EN LA CULPABILIDAD 

Sentirte culpable por lo sucedido es algo con lo que vivirás un tiempo, pero también es algo que tendrás que trabajar para llegar al perdón. Si no lo haces puedes llegar a adoptar conductas obsesivas y autodestructivas que no te dejarán seguir con tu vida.

La realidad es que la culpa pocas veces se centra en una persona, hay muchos factores que influyen para que una persona termine con su vida.

Contribuir para prevenir más suicidios puede ser una gran forma de lidiar con el sentimiento de culpa.

HABLA CON LAS PERSONAS INDICADAS

Cualquier persona que te quiera podrá consolarte, pero solo una persona que haya pasado por lo mismo te entenderá de verdad. Busca alguna asociación relacionada con el suicidio, ahí encontraras gente que ha vivido algo similar y podrás aprender de sus experiencias, así como expresar tus sentimientos sin sentirte juzgado. Saber que no eres el único que ha pasado por una situación así será muy reconfortante.

MANTENTE EN CONTACTO

Quizás lo que menos quieras en este momento es platicar con alguien o salir a reuniones, pero estar rodeado de gente que te quiera y apoye te ayudará a despejar la mente aunque sea por unos instantes.

BUSCA AYUDA PROFESIONAL 

Un hecho de esta magnitud puede provocar ansiedad, depresión o pensamientos suicidas; lo que te alejará mucho de superar la etapa del duelo. Un profesional te ayudará a recuperar la paz mental y a lidiar con esos malos momentos que nublan tus días.

HAZ ALGO PARA CONTRIBUIR 

Ayudar a difundir información sobre la prevención del suicidio o colaborar en una fundación dedicada a este fin no te devolverá a esa persona que se fue, pero si puede evitar que alguien más pase por lo que tú pasaste. ¿No te hubiera gustado que alguien le dijera las palabras indicadas e impidiera que terminara con su vida? 

Contribuir para prevenir más suicidios puede ser una gran forma de lidiar con el sentimiento de culpa.

La gente suele ver al suicidio de lejos, algo de lo que han escuchado hablar pero que nunca ha estado tan cerca como para tomarlo enserio. Aunque la realidad es que es parte de nuestra realidad y puede ocurrir en cualquier familia.

 

Leer más »

¿Cómo hablar con los niños de la muerte?

¿Cómo hablar con los niños de la muerte?

¿Cómo hablar a los niños de la muerte cuando, a veces, nosotros mismos le tememos y no sabemos cómo lidiar con la avalancha de emociones que produce? Estos ocho consejos te pueden ayudar.

Por: Susan Pick

¿Qué podemos decirle a los niños cuando se les muere su mascota de toda la vida o su abuelita o el señor de la tienda de abarrotes de la esquina? Quizás nosotros como adultos todavía estamos tratando de lidiar con el significado y el peso de la muerte en nuestras vidas. Hablar sobre la muerte es una de las cosas que más trabajo nos cuesta a los adultos.

En muchas sociedades se ve la muerte como el cierre del ciclo de la vida y como parte de esta. En esas sociedades se ve y se maneja el tema y las emociones asociadas con él de modo muy natural. Hay mucho que aprender de esos grupos.

Veamos:

1. Hablar con los hijos acerca de la muerte como algo natural que es parte del ciclo de la vida de todo ser viviente: plantas, animales y humanos. “Todos nacemos, crecemos y nos morimos. Así es la naturaleza”.

2. Cuando alguien muere sentimos diferentes emociones tales como negación, enojo, frustración, tristeza y finalmente aceptación. Es importante darse a uno mismo y darle la oportunidad a otros, de sentirlas todas y entender que cada quien va a un ritmo diferente y que van a haber muchos sube y bajas de emociones.

3. Al hablar con tu hijo sobre el tema abrázalo mucho, muéstrale que sí se vale sentir muchas cosas diferentes. Escúchalo, acompáñalo, no lo presiones, ni lo ridiculices, presiones ni juzgues. Pregúntale qué siente y comparte con él lo que tú sientes.

4. Ayúdale a tu hijo a ver que la muerte es una celebración de la vida. Platiquen acerca de la persona que falleció, lo que recuerdan de ella, anécdotas simpáticas, vean fotos, hagan dibujos, escriban cuentos.

En muchas sociedades se ve la muerte como el cierre del ciclo de la vida y como parte de esta. En esas sociedades se ve y se maneja el tema y las emociones asociadas con él de modo muy natural. Hay mucho que aprender de esos grupos.

5. Estar triste es el primer paso para poder ir saliendo adelante. Abrazar una emoción y aceptarla es la manera de ir aprendiendo a manejarla y a pasar a una siguiente etapa. Nunca negarla.

6. Muchas personas le tienen miedo a la muerte. Habla de tus miedos con algún terapeuta o persona de tu confianza; no les metas tus miedos a tus hijos.

7. Ver algo concreto le va a ayudar al niño. Puedes poner una foto de la persona y pedirle a tu hijo que le haga un regalito. Por ejemplo, decorar una piedra o hacerle un dibujo o una figura con plastilina.     

8. Si la persona estaba muy viejita o muy enferma, le puedes explicar que ya está descansando; que ya le era muy difícil vivir y que ahora que ya está en paz.

Atreverse a pintar fuera de la raya al hablar abiertamente sobre temas difíciles es una gran ayuda para todos los involucrados.

(Agradecemos a la Dra. Susan Pick, autora del libro «Pinta fuera de la raya: la importancia de saber desobedecer» el que nos permita reorducir este texto).

Leer más »

Pintar fuera de la raya para ayudar a morir

¿Cómo ayudarle a alguien a morir?

Una de las cosas más difíciles que podemos afrontar en la vida es el tener que despedirnos de un ser querido porque sufre de una enfermedad terminal. A veces nos aferramos y hacemos hasta lo imposible para que ese momento no llegue. Pero en ese dolor también hay oportunidad de pintar fuera de la raya, dejando ir a tiempo. Ese es un enorme acto de amor.

Por: Susan Pick

Tradicionalmente cuando un ser querido está muy grave y cerca de morir, lo que sus familiares y amigos cercanos hacemos es rogarle a la persona y/o a Dios (o a alguna fuerza exterior) que no muera. Incluso llegamos a tomar de la mano al ser querido para pedirle que no se vaya, para explicarle que lo necesitamos, que sin él o ella la vida no tendrá sentido para quien se queda.

Es muy entendible que hagamos esto.

Después de todo, queremos mucho a la persona y no nos cabe ni en la cabeza ni en el corazón, cómo vamos a seguir adelante sin ella o sin él. Tal vez es nuestra pareja, un hijo, nuestro padre o nuestra madre o un amigo o pariente muy cercano. No es fácil. De hecho, una de las cosas más más difíciles que afrontamos en la vida es despedirnos de un ser querido.

Por otro lado, si logramos entender que la persona ya acabó el ciclo de su vida, que tal vez está sufriendo, inclusive que no está entendiendo tus súplicas, que está listo o lista para descansar y que lo mejor que le puede suceder en ese momento es precisamente que lo dejes ir, que lo dejes descansar, podremos entender la importancia de ya no rogarle que no se vaya, de ya no suplicarle que se quede unos días o semanas más.

Esa estancia adicional puede ser muy difícil para la persona que está al borde de la muerte.

Inclusive muchas veces mantenemos viva a una persona de manera artificial durante largos períodos de tiempo por nuestra propia incapacidad de dejarlo ir. En ocasiones, son los médicos quienes nos dicen que ya no hay nada que hacer, pero nosotros nos aferramos a su vida, y al hacerlo lo estamos conduciendo a que ella o él se aferren a su vida.

Una alternativa más saludable para todos es aceptar que llega el momento en el que tenemos que soltar, que despedirnos. Una manera de hacerlo es primeramente meditando, estando con nosotros mismos reflexionando o rezando para buscar la paz interior. Una vez que estamos más en paz, podemos ayudar a nuestro ser querido a soltar diciéndole frases como: “Mi amor, suelta, nosotros estamos bien”, “te quiero, siempre estaré contigo, vete en paz”, “no te preocupes por mí, yo estoy bien, yo sé que llego tu momento, descansa, descansa en paz”.

Palabras de aliento de este tipo te ayudan a soltar a ti y le ayudan a soltar a ella o él. No es fácil, pero si más sano para todos.

Sé que no es fácil leer estas palabras, sé que implican pintar fuera de la raya a un nivel muy, muy profundo. Sé también que lograrlo es un alivio para todos. Tal vez no de inmediato para quienes se quedan, pero sí a la larga. Un abrazo lleno de amor.

(Agradecemos a la Dra. Susan Pick, autora del libro «Pinta fuera de la raya: la importancia de saber desobedecer» el permiso para replicar este texto en nuestro blog. Puedes leer más textos de su autoría en su blog.)

Leer más »

El sabio arte de envejecer

El sabio arte de saber envejecer

No importa qué hagamos: el tiempo pasa. Hace que nuestro cuerpo cambie y que nos hagamos viejos. A algunos nos cuesta trabajo dejar ir nuestra juventud y abrazar una etapa que también puede ser maravillosa. Si eres uno de esos, este artículo te puede ayudar…

El tiempo pasa y no hay nada que podamos hacer para detenerlo. Un día estamos esperando la llegada de nuestro primer hijo y cuando menos nos damos cuenta nuestros nietos ya corren por toda la casa.

Es extraño, pero mientras más grandes somos el tiempo pasa más deprisa. Cuando éramos niños los periodos se nos hacían eternos, tener que esperar uno o dos meses para celebrar Navidad o para las vacaciones era demasiado. En cambio, ahora sabemos que un mes no son más que cuatro semanas.

De pequeños queríamos que el tiempo volara y ahora lo único que quisiéramos es detenerlo; detenerlo para disfrutar más de la vida. Pero, ¿por qué nos da miedo que el tiempo pase tan rápido? Si envejecer puede ser igual de emocionante que esos años de juventud. Dejemos de lado los estereotipos, entrar a la tercera edad no es sinónimo de soledad y dependencia. Basta de relacionar a una persona mayor con nostalgia y obsolescencia, como si se perdiera valor con los años. Al contrario, una persona mayor es un tesoro lleno de experiencias y conocimientos.

La idea que tengamos de la vejez influye directamente en la manera en la que la viviremos. La vida no termina cuando envejecemos, más bien es el momento de visualizar nuevos planes y metas por cumplir. Ya sean viajes familiares, un viaje en pareja después de tantos años, citas con los amigos o por qué no, nuevos amores.

De pequeños queríamos que el tiempo volara y ahora lo único que quisiéramos es detenerlo; detenerlo para disfrutar más de la vida. Pero, ¿por qué nos da miedo que el tiempo pase tan rápido? 

Aunque no basta con que nosotros nos quitemos de la mente ese mito que nubla a la vejez, debemos inculcarlo en nuestros hijos, nuestros nietos y todos los que nos rodean. De esta manera lo disfrutarán con nosotros y además los prepararemos para su futuro. La entrada a esta etapa significa volver a ser los protagonistas de nuestra vida, así como cuando éramos jóvenes. Los hijos ya se pueden cuidar solos y los nietos solo son para gozarse.

Toda esa responsabilidad que hemos cargado por años, ya sea por ser padres o por asuntos profesionales, por fin dejan de hacer presión en nuestros hombros. Es momento de comenzar a cosechar todo lo que hemos sembrado a lo largo de este camino. Todo el esfuerzo que pusimos en pagar la educación de nuestros hijos, en tener un patrimonio o en construir un mejor futuro.

Al fin ha llegado la hora de disfrutar sin preocuparse por nada más. En esta etapa ya hemos alcanzado el clímax de la vida y esta es la parte en donde se escucha de fondo la canción alegre en las películas.

Hay que enamorarnos de nuestra libertad y reencontrarnos con esa versión de nosotros llena de ilusiones, en lugar de angustiarnos por quedarnos solos. ¿Qué no deseábamos tiempo para nosotros mismos? Ahora lo tendremos. Claro, habrá cambios físicos y tal vez sean difíciles de aceptar, pero no son más que un recuerdo de nuestras vivencias y sabiduría. Asumámoslos y aprendamos a vivir con ellos, en lugar de tratar a toda costa de disimularlos.

Hay que tener en cuenta que para que esta aventura fluya sin inconvenientes es muy importante poner nuestra salud en primer lugar. Los chequeos médicos y psicológicos son esenciales para tener la calidad de vida que anhelamos.

Además, hay algunos consejos que tenemos que llevar a cabo para que nuestro cuerpo y nuestra mente no se deterioren tan rápido.

MANTENER LA ACTIVIDAD FÍSICA

Ya no tenemos la misma condición física que un veinteañero, pero eso no nos impide hacer ejercicio y mantener nuestro cuerpo activo. Salgamos a correr o a caminar todos los días por lo menos 30 minutos. Incluso, una clase de zumba o pilates puede ser muy buena opción para levantar el ánimo. Esto nos ayudará a calmar la ansiedad, así como a retrasar el proceso de la osteoporosis.

SOCIALIZAR

Conforme crecemos solemos dejar de lado a nuestros amigos para enfocarnos en nuestra familia o en el trabajo. Sin embargo, es un error descuidar a nuestras amistades, pues son una parte muy importante en la vida de cualquier ser humano. Seamos sinceros: no es lo mismo una reunión familiar que una reunión con nuestros amigos. Las dos tienen sus puntos a favor, pero son experiencias muy distintas. Aunque con socializar no solo nos referimos a mantenemos en contacto con los amigos, también aprovechemos a los familiares que más queremos, ya sean nuestros hermanos o primos.

DISFRUTA AL MÁXIMO CADA MOMENTO 

La única manera de dejar este mundo en paz es aprovechando el tiempo. Hagamos que cada momento valga. Hay que dedicarle tiempo a las cosas que realmente nos apasionan y nos llenan de vida como: estar con nuestros nietos, pintar, bailar, cocinar o cualquier actividad que realmente amemos.

No hay manera de detener el reloj, lo único que nos queda es tomar el control y decidir cómo queremos vivir, la que puede ser, una de las mejores etapas de la vida. Nadie dijo que los cambios son sencillos, pero lo único que lo hará más fácil es una actitud positiva.

Leer más »

¿De dónde viene la tradición de llevarle flores a nuestros muertos?

¿De dónde viene la tradición de llevar flores a los muertos?

Solemos llevar flores a los difuntos como muestra de respeto, como una manera de agradecerles todo lo que hicieron en vida o para demostrar el amor que les tuvimos. Pero, ¿de dónde viene esta costumbre? Aquí te lo explicamos.

¿Cuántas cosas no representan unas flores? Enviar unas flores o un arreglo floral puede decir mucho más que mil palabras, este acto puede ser la representación de un gran amor o una forma de ofrecer nuestro apoyo incondicional.

Hoy en día solemos llevar o enviar flores a los difuntos como una expresión de aprecio, ya sea a su casa, al velorio o al panteón. Lo más común es llevar una corona o un arreglo floral. Pero esta costumbre no comenzó con la finalidad sentimental que conocemos ahora.

En la antigüedad, cuando una persona fallecía, su cuerpo era expuesto ante la gente por varios días para velarlo y pedir por su alma, antes de ser enterrado. Al no existir técnicas de conservación, los cuerpos se descomponían rápidamente y comenzaban a desprender
olores, los cuales fatigaban a los presentes.

Esto los llevó a buscar una manera de hacer más ameno el ambiente de un velorio. Así que recurrieron al poder aromático de las flores. Se comenzó a llevar flores a un funeral principalmente por su aroma. Esto con un propósito más higiénico que sentimental, pues se rodeaba o cubría al difunto de flores para disimular el olor del cuerpo en descomposición. De esta manera se hacía más agradable el acto de velación.

Afortunadamente, hoy en día existen métodos mucho más efectivos para conservar un cuerpo y que no desprenda olor. De esta manera las flores pasaron a ser únicamente una representación visual de los sentimientos.

¿DÓNDE COMENZÓ TODO?

La relación entre la muerte y las flores se remonta al año 11.000 a.C., en el territorio de Israel. En este lugar se descubrieron unas tumbas con restos de salvia, menta y otras hierbas en su interior.

Existen dos teorías, algunos historiadores creen que fueron puestas como ofrenda, mientras otros piensan que fueron utilizada para perfumar. Desde entonces, esta costumbre ha sido adoptada por la mayoría de las sociedades y religiones desde la India hasta Babilonia, de generación en generación, hasta convertirse en un acto totalmente sentimental.

Tanto ha evolucionado esta práctica que hoy en día, incluso hemos destinado un valor sentimental distinto a cada tipo de flor.

¿QUÉ SIGNIFICA CADA FLOR?

Todas son hermosas, aunque no todas significan lo mismo. Esta pequeña guía te ayudará a la hora de elegir flores para tu ser querido.

Claveles: Expresan admiración, orgullo y unión.
Gladiolas: Representan la pureza del alma del fallecido.
Azucenas: Demuestran la sinceridad de los sentimientos
Lirios: Simbolizan el amor.
Crisantemo: Representan respeto, longevidad y eternidad.
Rosas: Simbolizan el amor sincero.
Margarita: Representan sencillez, inocencia e infancia.

Recuerda que también puedes combinarlas y hacer un ramo que represente muchas cosas al mismo tiempo. Lo importante es la intención y lo que queremos demostrar con este hermoso detalle. Veámoslo como una manera de representar todo lo que esa persona sembró en vida y ahora que se va, lo cultiva para partir en paz.

Flores Jardines del Recuedo

 

Leer más »

¿Qué hacer ante el Covid-19 y el miedo a la muerte? ¡Platicarlo!

El Covid-19 y el miedo a la muerte

Ahora que nos enfrentamos a una crisis sanitaria es imposible no pensar en la muerte. Las cifras de fallecidos y contagiados aumentan cada día y es inevitable sentir temor. ¿Qué hacer con nuestras emociones? Comunicarlas.

Los días de cuarentena se sienten extraños: las horas pasan lento pero a la vez muy rápido. Tenemos más tiempo libre, pero no se puede disfrutar de la misma manera. Cuando nuestra mente no está ocupada comienza a maquinar un montón de pensamientos alrededor de la situación actual y surgen preguntas recurrentes: ¿Cuándo volveremos a la normalidad? ¿Qué podemos hacer para ayudar? ¿Por qué no valoramos más las cosas simples de la vida? ¿Y si me contagio? ¿Seré uno de los contagiados sin síntomas?

Seamos honestos: es inevitable no pensar en que la enfermedad podría alcanzarnos o peor aún, afectar a alguien a quien amamos. Con tantas dudas rondando por nuestra cabeza, el miedo a la muerte se hace presente. Es totalmente normal sentirlo,  como seres vivos estamos conscientes de que algún día moriremos y la angustia se incrementa.

Con los medios de comunicación siguiendo la pandemia minuto a minuto, las compras de pánico y los rumores que ha desencadenado el Covid-19 es inevitable no sentir miedo. En ocasiones nos hace mantenernos a salvo y en otras nos paraliza y nos hace actuar sin analizar la situación.

EL MIEDO TAMBIÉN ES CONTAGIOSO

Si algo se puede contagiar más rápido que el coronavirus es el miedo. Está comprobado que ver o escuchar a alguien sintiendo miedo provoca temor en las personas que están a su alrededor.

Saber controlar el miedo es fundamental para mantener nuestra salud mental y física, así como la de las personas que nos rodean. Uno de los puntos clave para enfrentarnos al miedo a morir es hablarlo.

Existe una gran diferencia entre ese miedo que nos hace mantenernos a salvo y el miedo irracional que nos paraliza y nos hace actuar sin analizar la situación.

Puede sonar como un tema difícil de tocar en medio de la contingencia, pero es una forma de liberar el estrés que nos está produciendo y de prepararnos para cualquier escenario. Todos lo pensamos, pero nadie se atreve a decirlo y es necesario hacerlo.

Hay que encontrar el momento indicado para introducir el tema de manera sutil, por ejemplo: «Sé que no es fácil procesar todo lo que está pasando en el mundo, pero me gustaría hablar de los posibles escenarios».

Durante esta plática lo más importante es conocer los deseos de nuestros familiares después de su muerte, saber dónde encontrar documentos importantes y qué les preocuparía dejar pendiente. Es mejor tener esta conversación mientras estamos sanos y no envueltos en una situación más complicada. Los profesionales de la salud han advertido que este virus deteriora a las personas rápidamente, por esta razón recomiendan tener conversaciones honestas sobre el tratamiento antes de estar contagiado.

También aseguran que el Covid-19 es un virus muy cruel; le niega a los pacientes críticos la posibilidad de tener a un ser querido apoyándolos a su lado. Si de algo estamos seguros es que el amor, la compañía y el apoyo de nuestros familiares y amigos es un factor muy importante en la recuperación de cualquier enfermo. Sin embargo, con este virus lo más cerca que un paciente grave puede estar de sus familiares es a través de una videollamada y no todos contamos con la posibilidad de tener un dispositivo móvil que nos lo permita.

Platiquemos de esta realidad ahora que estamos sanos y cerca de los que más queremos.

Estos consejos nos ayudarán a hablar de la muerte con nuestros seres queridos:

– Es importante no presionar a los demás para tener esta plática, no todos están listos para hablar de la muerte. Seamos conscientes de que cada quien afronta las cosas de distinta manera.

– Todos se deben sentir con el poder de preguntar cualquier cosa y de dejar la conversación cuando así lo decidan.

– No es necesario tener la conversación con todos los integrantes de la familia al mismo tiempo, puede ser por separado con cada miembro o en grupos pequeños.

También podemos compartir estos consejos con nuestros seres queridos para disminuir la ansiedad que nos está provocando la pandemia.

– Debemos recurrir a fuentes oficiales para informarnos. Una de las principales causas de la paranoia social son las noticias falsas a las que tenemos acceso por las redes sociales. Con fuentes oficiales nos referimos al gobierno o autoridades que lo representen.

– Sigamos las indicaciones de las autoridades como: quedarse en casa, la sana distancia, usar tapabocas, gel antibacterial y lavarnos frecuentemente las manos con agua y jabón.

– Es bueno estar al tanto de la situación, pero hay que evitar estar en contacto con la información todo el tiempo, pues esto nos mantendrá en estado de alerta y no
podremos relajarnos.

Recuerda que alguien en casa tiene que mantener la calma. Así como el miedo es contagioso, la calma también lo es. Estar en presencia de una persona con seguridad y confianza  ayuda a que las personas que están sintiendo miedo lo superen. Esto aplica sobre todo con niños, pues ellos tienden a seguir el ejemplo de sus mayores. 

 

Leer más »