¿Cómo le explico a mi hijo que el abuelo murió?

¿Qué no haría un abuelo por sus pequeños? Si por ellos fuera serían eternos solo para ver crecer a sus nietos, para darles amor de sobra y para evitarles cualquier tipo de sufrimiento, incluyendo su muerte. ¿Cómo explicar cuando ellos se van?

Unos abuelos cariñosos pueden marcar una gran diferencia en la vida de un niño, pues se convierten en sus mejores aliados, sus confidentes y en una fuente de cariño incondicional. Sin embargo, debemos estar conscientes que algún día tienen que partir y lo harán dejando un gran vacío en la vida de nuestros hijos.

Lamentablemente, todos tenemos que enfrentarnos tarde o temprano a la muerte de un ser querido. Si nos apegamos a lo que dicta el ciclo de la vida, la primera pérdida con la que un niño tendrá contacto será la de sus abuelos. Seguramente, cuando este momento llegue los pequeños estarán llenos de dudas y emociones nuevas, y nosotros debemos estar preparados para ayudarlos a comprender y sobrellevar este proceso natural de la vida.

EL SUFRIMIENTO ES INEVITABLE 

¿Qué más quisiéramos que poder evitarle cualquier tipo de dolor a nuestros hijos? Sin embargo, la muerte de un ser querido es sinónimo de sufrimiento y tratar de ocultarles o disfrazarles la situación a los niños no les permitirá desarrollar las habilidades necesarias para manejar la frustración y afrontar este tipo de eventos que seguirán presentándose a lo largo de su vida.

Otro punto a tomar en cuenta a la hora de dar la noticia es ser lo más sincero posible. Por lo general, la persona encargada de poner al tanto a un pequeño está teniendo su propio duelo y lidiando con el sufrimiento que con lleva la muerte de un familiar. Estos sentimientos no se deben ocultar enfrente de un niño, al contrario, lo mejor será expresarlos para que él se dé una idea de cómo lidiar con este tipo de situaciones.

LA MANERA DE COMUNICARLO 

Como ya lo mencionamos, a veces con el fin de evitarles una pena a los hijos creemos que ocultarles la muerte de un ser querido es lo mejor, pero lo correcto siempre será hablarles con la verdad y de una forma clara. Evitar decirles que el abuelo se fue de viaje o que se quedó dormido, pues es sumamente importante trasmitirles que la muerte es un estado irreversible.

Así es, debe quedar muy claro que el abuelo no va a volver por más que lo extrañemos y que debemos aprender a vivir sin él. Hacerlos participes de las ceremonias luctuosas los ayudará a asimilar que la persona se ha marchado, aunque siempre debemos tomar en cuenta sus deseos. Si ellos quieren asistir, que lo hagan, y si no quieren lo mejor será respetar su decisión.

¿QUÉ ES LA MUERTE?

Debemos explicárselos de la manera más sencilla y lógica posible. Lo recomendable es explicar que el cuerpo del abuelo ha dejado de funcionar, que su corazón ha dejado de latir y sus pulmones se han apagado. Esto es suficiente para que los pequeños comprendan la causa física que ha provocado la muerte.

LA MUERTE ES UN HECHO UNIVERSAL

Otro punto fundamental que los niños deben de comprender sobre la muerte es que le va a pasar a todo el mundo, pues es algo natural y no debe verse como un hecho negativo. Seguramente surgirán preguntas como: “¿Mamá, también te vas a morir?” Aunque la respuesta sea sí, debemos evitar una contestación tan contundente, pues los niños suelen entender que esto ocurrirá en un lapso corto y esto provocará miedo.

Mejor utilicemos respuestas como: Eso sucederá pero en muchos, muchos años cuando ya sea muy viejita y tú estés muy grande.

EXPLICA LOS SENTIMEINTOS

No se nace sabiendo que la muerte de alguien es un hecho doloroso. Los niños ven a los adultos llorar y nosotros asumimos que es evidente la causa del sufrimiento. Sin embargo, los pequeños saben que es una situación que causa dolor pero no saben exactamente por qué.

¿A caso duele físicamente? ¿Será que la persona que fallece sufre después de irse? ¿Por qué la muerte de alguien causa tanto dolor? Algo que es tan evidente para un adulto puede ser una gran duda y confusión en la vida de un pequeño.

Por esta razón, debemos explicarles por qué lloramos. Lloramos porque no volveremos a ver a ese ser querido, porque el abrazo que le dimos la semana pasada fue el último, porque no podremos volver a platicar con él, porque lo vamos a extrañar.

Lloramos porque no volveremos a ver a ese ser querido, porque el abrazo que le dimos la semana pasada fue el último, porque no podremos volver a platicar con él, porque lo vamos a extrañar.

CONTESTAR A TODAS LAS PREGUNTAS

La persona que hable con los niños debe de ser alguien en quien ellos confíen plenamente, de esta manera ellos se sentirán cómodos para expresar sus verdaderos sentimientos y preguntar todas sus dudas.

Debemos responder todas las preguntas que surjan en ese momento o en cualquier otro, con sinceridad y siempre tomando en cuenta la edad del niño. Al contestar sus dudas los ayudaremos a que construyan su propio concepto sobre la muerte. De otra manera, los menores sacarán sus propias conclusiones las cuales pueden estar muy alejadas de la realidad.

Lo que más quisiéramos es que nuestros hijos nunca tuviera que pasar por situaciones tan difíciles como lo es la muerte de un ser querido, pero no podemos ir en contra de la naturaleza. Lo que sÍ podemos hacer es darles las herramientas necesarias para sobrellevar el proceso del duelo, darles la confianza para que expresen sus emociones y enseñarles a disfrutar de la vida porque eterna no es.