El Día de Muertos y las distintas maneras de festejarlo

El 1 y 2 de noviembre son días de fiesta en México. Nuestros panteones se llenan de color. Flores de un naranja intenso adornan las lápidas, invitando a nuestros seres queridos a una fiesta única en donde una vez más nos encontramos y departimos con ellos. Pero la fiesta no es la misma en toda la República. Aquí algunos de los detalles que la hacen especial en diversas zonas del país.

SAN MIGUEL DE ALLENDE, GUANAJUATO

Este lugar del estado de Guanajuato tiene por sí mismo un encanto especial: es uno de los pueblos coloniales más hermosos de México y Patrimonio de la Humanidad desde 2008. Desde hace seis años aquí se celebra Festival de la Calaca, cuatro días en donde el arte inunda las calles empedradas y desborda por sus pórticos, ventanas y paredes, con la muerte como eje único de inspiración. Sí, es una derivación de la tradición que se festeja en todo el país, pero no por eso deja de ser atractiva y encantadora.

Este 2018 el Festival de la Calaca se llevará a cabo del 30 de octubre al 4 de noviembre y de nuevo tendrá como principal atractivo la Pirámide de los Muertos, una obra de arte instalación colaborativa creada por el chileno Tomás Bürkey: se trata de una estructura piramidal con diversos nichos, cada uno cedido a un artista de cualquier lugar del mundo que utiliza el espacio para honrar a sus muertos queridos. Consulta más en torno a este festival aquí.

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CIUDAD DE AGUASCALIENTES, AGUASCALIENTES

Lo que hace estas fechas verdaderamente especiales en Aguascalientes es el Festival de la Calavera.

Se estima que cada año los panteones de la ciudad de Aguascalientes son visitados por más de 120 mil personas. Los más grandes son el panteón de La Cruz y el de Los Ángeles, que se llenan de vida y color durante los dos primeros días de noviembre.

Los demás panteones de la ciudad y aquellos de las zonas rurales del estado, también explotan de color y vitalidad durante el festejo. Pero lo que hace estas fechas verdaderamente especiales en Aguascalientes es el Festival de la Calavera. Cada año la ciudad se viste de fiesta y color gracias a este evento que siempre rinde homenaje a José Guadalupe Posada, artista nacido en Aguascalientes y creador del famoso grabado “La Calavera Garbancera” que se utiliza como emblema del festival.

Este año el festival se celebrará del 26 de octubre al 4 de noviembre.

Festival de la Calavera en Aguascalientes.

 

MIXQUIC, CIUDAD DE MÉXICO

Dicen que desde hace más de 400 años el Día de Muertos se celebra en Mixquic. Prácticamente cada una de las tumbas del panteón es cubierta por flores y veladoras para honrar a los que se han ido. Cempasúchil, comida, música y la luz de millares de veladoras transforman al lugar en un paraje de ensueño.

Ubicado al sur de la Ciudad de México, Mixquic es quizás el mayor escenario de esta celebración en la capital del país. Todo comienza el 31 de octubre, pues es el día en el que se colocan las ofrendas con sal para darle sabor a los alimentos, agua para que los muertos no pasen sed y flor de cempasúchil para adornar su lugar de descanso eterno.

Intensa y hermosa, la celebración de los muertos en Mixquic es algo que en verdad tienes que ver.

El 1 de noviembre al mediodía, las campanas anuncian la llegada de las ánimas de los niños y adultos. El 2 de noviembre se lleva a cabo la “Alumbrada” en Mixquic: los deudos llegan a partir de las 7 de la noche con flores, velas, cirios y veladoras para adornar las tumbas de sus muertos.

Intensa y hermosa, la celebración de los muertos en Mixquic es algo que en verdad tienes que ver.

De Thelmadatter – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8360041

OCOTEPEC, MORELOS

Ubicado muy cerca de Cuernavaca, este poblado celebra el Día de Muertos de manera peculiar, pues los nuevos difuntos tienen un lugar especial en el festejo. Sobre una mesa, a la entrada del panteón municipal, se colocan mesas para montar las “ofrendas nuevas”, dedicadas a a los nuevos huéspedes del cementerio.

A su alrededor encontraremos alimentos, bebidas y todas aquellas cosas de las que ellos disfrutaron en vida. El resto del panteón también se viste de color, pues la gente acude cada año a pasar un momento al lado de sus muertos.

HUASTECA POTOSINA

A la fiesta que celebran los indígenas del lugar —los teenek— se le llama Xantolo y es de mayor duración que la celebración de Día de Muertos en el resto del país.

San Luis Potosí es uno de los lugares en los que se celebra con mayor fervor el Día de Muertos en México. A la fiesta que celebran los indígenas del lugar —los teenek— se le llama el Xantolo y es de mayor duración que la celebración de Día de Muertos en el resto del país. Los altares aquí se llaman “arcos” y se arman con cuatro varas de madera que se colocan en las esquinas de una mesa. Las varas se unen para formar dos arcos que se adornan con las cosas que en vida le gustaban a la persona a la que se recuerda.

El día 1 de noviembre se lleva a cabo una velación con imágenes, rezos e incienso que se quema en el altar. Durante toda la noche los deudos tocan y bailan la Danza de la Malinche. El 2 de noviembre se llevan las ofrendas a los panteones que se llenan de flores, de aromas, de comida, de vida.

A diferencia de otros sitios, en la Huasteca Potosina se tiene la idea de que las ánimas de los muertos permanecerán en los panteones hasta el último día de noviembre, cuando las ofrendas se renuevan para despedir a aquellos que ya se han ido, pero que el año que viene regresarán.

La fiesta del Xantolo en la Huasteca Potosiona. Foto: cortesía México desconocido.

CIUDAD DE OAXACA, OAXACA

En la Alameda del León, un corredor ubicado en el centro de la hermosa ciudad de Oaxaca, cada año se colocan tapetes de arena para celebrar el Día de Muertos.

Desde el 31 de octubre, los artistas oaxaqueños acuden a este sitio para plasmar con relieves y arena pintada con pigmentos distintas escenas alusivas a la vida y a la muerte, a nuestras creencias y tradiciones en torno al pasaje de los muertos para llegar a Mictlán. Los tapetes permanecen ahí durante un par de días, llamando la atención de los lugareños y los turistas con un espectáculo único.

MICHOACÁN

En ningún otro lado hay tanto color durante el Día de Muertos como en Janitzio, Jarácuaro, Ihuatzio, Tzintzuntzan y Pátzcuaro. Los pueblos de Michoacán se vuelcan en festejos durante estas fechas. Aquí también están los altares, las ofrendas, las flores, las veladoras y la comida en las tumbas. Pero, además en Pátzcuaro se lleva a cabo una traición adicional conocida como kuirisi-atakua o cacería de patos.

Desde la madrugada del 31 de octubre los cazadores salen en busca de patos para preparar con ellos las viandas de la ofrenda. Aunque es una tradición que casi ha desaparecido del país, es en Michoacán en donde uno aún puede verla.

El Templo del Sagrario en Patzcuaro. FOTO: cortesía México desconocido.

HUAQUECHULA, PUEBLA

A unos 60 kilómetros de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, en las faldas del Popocatépetl, se ubica este pequeño pueblo, famoso ya por los hermosos altares de gran tamaño que cada año se montan para celebrar el Día de Muertos.

Los altares se realizan siempre con color blanco para representar la pureza del alma y cuentan con tres niveles que corresponden a lo terrenal, la unión entre el cielo y la tierra, y el cielo. Lo que más llama la atención de estas ofrendas es que las montan los pobladores de Huaquechula en su totalidad. Durante tres días ellos abren las puertas de sus casas para que todos las podamos apreciar.

YUCATÁN

Durante estos días los niños vivos llevan amarrado a la muñeca derecha un listón rojo o negro, pues se cree que así las ánimas no se los llevarán.

En el estado de Yucatán también se celebra el Día de Muertos y a la tradición se le conoce como Hanal Pixán (Comida de las Ánimas).

En realidad, tiene el mismo sentido que la celebración en el resto del país, en la que se montan ofrendas con los platillos que los difuntos disfrutaban en vida y para que los degusten de nuevo en estos días en que ellos vuelven a sus casas.

Durante estos días los niños vivos llevan amarrado a la muñeca derecha un listón rojo o negro, pues se cree que así las ánimas no se los llevarán. Del mismo modo, los animales deben de permanecer encerrados o amarrados para que dejen pasar a las ánimas rumbo a su altar.

Se cree también que las ánimas de aquellos que no tienen familia o no les ha sido colocado un altar, podrían elegir una casa que visitar. Para ellos se coloca un pequeño altar en una esquina de la casa al que se le conoce como ánima sola, en el que se colocan todo tipo de alimentos.

TOLIMÁN, QUERÉTARO

En este pequeños pueblo queretano de origen otomí-chichimeca, fundado en el siglo XVI, la gente se congrega para cantar y llevar charolas con frijoles, maíz y doce jarritos de barro con chocolate o café a sus muertos. Muchos de éstos se encuentran en pequeñas capillas familiares que reúnen los restos de todos los descendientes de una familia.

Las capillas contienen un altar y las cruces correspondientes a las ánimas de la familia y son un centro de reunión religioso que adquiere un especial significado en el Día de Muertos.

Los pobladores del lugar también suelen realizar una peregrinación a la cercana Peña de Bernal, para rezar y pedir por sus antepasados, por su eterno descanso, por los vivos, por su salud, por su trabajo.

La Peña de Bernal. FOTO: cortesía México desconocido.