Niños asistiendo a un funeral: ¿Cuándo sí y cuándo no?

Aunque no existe una respuesta correcta a esta pregunta, hay algunos aspectos qué considerar al decidir si un niño debe de asistir o no a un funeral. Aquí te los explicamos.

Asimilar la muerte de un ser querido es un proceso difícil para cualquier persona y cuando hay niños de por medio se puede complicar aún más, pues se deben tomar decisiones y preparase para una serie de preguntas que se tienen que responder con tacto y de acuerdo a su edad.

Vivimos en un mundo que tiende a sobreproteger a los niños de todo: del aburrimiento, la tristeza, la frustración, los errores, las pérdidas, entre muchas cosas más. Sin embargo, dejar que confronten sus propias batallas los puede ayudar a tener estabilidad emocional. De otro modo, cuando se enfrenten a alguna de estas emociones se sentirán frustrados y no sabrán cómo lidiar con ellas.

Cuando se trata de la muerte, lo principal es explicar al pequeño la situación según su madurez. No hay que ocultárselo para protegerlo, pues es muy probable que el sospeche o incluso lo sepa ya. Por el contrario, se deben responder todas las preguntas que surjan en su mente al respecto y preguntar cómo se siente.

Cuando se trata de la muerte, lo principal es explicar al pequeño la situación según su madurez. No hay que ocultárselo para protegerlo, pues es muy probable que el sospeche o incluso lo sepa ya.

Pero, ¿es adecuado llevarlos a un funeral? Aquí te explicamos cuándo es conveniente llevarlos y cuándo no.

CUÁNDO SÍ LLEVARLOS

Según estudios los niños comienzan a comprender qué es la muerte entre los seis y los siete años. Antes de esta edad su comprensión sobre el tema es confusa e imperfecta. Por esta razón solo es conveniente llevarlos si tienen más de seis años.

Únicamente es adecuado llevar a un niño a un funeral si el difunto es una persona muy cercana a él. Este ritual le ayudará a asimilar mejor la pérdida, ya que esta es la función principal de estas ceremonias.

Él puede tomar la decisión de sí asistir o no. Antes que nada hay que explicarle qué es un funeral, qué va a encontrar ahí y aclarar todas sus dudas. Es importante mencionar que habrá gente triste y tal vez llorando por la pérdida. Así el pequeño podrá procesar la información y tomar la decisión de asistir o no.

CUÁNDO NO ES CONVENIENTE LLEVARLOS

No se es adecuado llevar a un funeral niños menores de seis años, pues los más pequeños suelen aburrirse con facilidad, impacientarse y alzar demasiado la voz, lo que puede incomodar a otras personas.

Un niño solo debe tener la opción de asistir a un servicio funerario si se trata de la muerte de una persona cercana a él. No es correcto llevarlos al funeral de alguien que no conocen, por ejemplo, el tío lejano que ha visto una vez en su vida o el padre de un compañero del trabajo.

Cuando un niño se niega a asistir, no se le debe obligar a ir. Hay que respetar su decisión. Únicamente se le puede pedir que lo reconsidere.

Si se ha tomado la decisión de que el niño asista es importante tomar en cuenta los siguientes puntos:

– Debe de estar acompañado en todo momento. Es muy importante que permanezca a su lado durante toda la ceremonia un adulto en quien el niño confíe, así esta persona podrá resolver su inquietudes y consolarlo si es necesario. Debe saber que está bien llorar, expresar sus emociones y que siempre habrá alguien para apoyarlo.

Se puede ir en cualquier momento. Hay que hacerle saber al pequeño que puede permanecer en el funeral el tiempo que él desee y que no es obligatorio quedarse durante todo el servicio. Se debe respetar su voluntad sin hacerlo sentir culpable.

Los adultos no deben ocultar sus sentimientos. Muchos adultos piensan que llorar enfrente de sus hijos es algo negativo. Sin embargo, ellos deben comprender que la tristeza es parte de la vida y que está bien estar triste. Así ellos se sentirán con la confianza de platicar sobre el tema, expresar cómo están viviendo su duelo y no reprimir sus sentimientos.

Si el cuerpo será incinerado hay que explicárselo. Debemos explicarle que el cuerpo de la persona difunta será sometida a una temperatura muy alta para convertirlo en cenizas, es recomendable no utilizar la palabra quemar durante la explicación.

Si quiere ver o tocar al fallecido hay que permitirlo. Generalmente en las ceremonias de cuerpo presente los familiares se acercan a tocar o ver a su ser querido por última vez, si el niño quiere acercarse hay que dejar que lo haga. Solamente debemos advertirle que el cuerpo estará frío.

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