¿Qué se puede y qué no se puede hacer con las cenizas de un difunto?

Las cremaciones se han vuelto cada vez más comunes en México. Pero pasado el funeral, es común que uno se pregunte qué puede hacer con las cenizas de su ser querido. Aquí te orientamos y damos respuesta a tus preguntas.

Platicar con tus seres queridos cuáles son sus deseos después de la muerte es esencial, tanto con sus bienes como con su cuerpo. Esta plática puede ahorrarte decisiones importantes en momentos muy difíciles.

Pensar en la muerte de una persona importante en tu vida es duro, pero debemos de estar conscientes que así es el ciclo de la vida. Todos llegaremos a ese momento y lo único que podemos hacer para irnos en paz es disfrutar cada momento de la vida.

Cuando un familiar muere nos enfrentamos a una serie de responsabilidades y sentimientos muy difíciles como qué hacer con su cuerpo. Hoy en día tenemos dos opciones: la cremación o la inhumación.

El entierro se convierte en una ceremonia luctuosa en donde en presencia de familiares y amigos se coloca el cuerpo del difunto en una fosa. Después se manda a hacer una lápida o monumento grabado con el nombre, la fecha y alguna frase conmemorativa que represente al finado.

Por otro lado, la cremación es convertir los restos de una persona fallecida en cenizas por medio del calor. Una vez que haya terminado el proceso de cremación se entregarán las cenizas en una urna a los familiares. Pero, ¿qué se hace con las cenizas una vez que las tengamos?

Sin duda, es una elección muy importante y significativa pues es todo lo que queda de un ser querido. Existen varias opciones, por eso, a continuación te decimos qué puedes hacer con las cenizas de un difunto y lo que no debes hacer con ellas.

Esto es lo que sí puedes hacer con las cenizas de un ser querido

Nicho en una iglesia o cementerio

Una de las prácticas más comunes es comprar un nicho en una iglesia o en un panteón y guardar en él la urna con las cenizas para que descansen ahí los restos del difunto. La mayoría elige un templo cercano para poder visitar a la persona fallecida. Algunos nichos tienen un pequeño recipiente en la puerta donde podrás dejarle flores cada que lo visites.

En una joya

Esta opción se ha vuelto muy popular en los últimos años pues existe un amplia gama de modelos y precios para llevarla a cabo. Se trata de adquirir una pieza de joyería ya sea: anillos, pulseras, collares o pendientes con un pequeño depósito en su interior donde podrás llevar una parte de las cenizas de tu ser querido.

Lo mejor de esta práctica es que no se limita solamente a una joya. Cada miembro de la familia puede tener una con poco de las cenizas en su interior. De esta manera podrás sentir cerca a esa persona que se ha ido.

También representa una forma de no dejar olvidado al difunto en un lugar donde pocos van a visitarlo.

En un árbol 

Hoy en día existen urnas biodegradables hechas de adobe y hierbas, las cuales se desintegran en un periodo de seis a nueve meses. Estas urnas amigables con el ambiente serán depositadas junto con un nuevo árbol en un área verde del panteón. Así es como los restos del difunto pasarán a ser parte de la naturaleza sin dañarla.

Lo que no debes hacer con las cenizas de un ser querido

Conservarlas en casa

Mantener las cenizas de un ser querido en tu hogar puede ser un obstáculo para superar el duelo, según el rector de la Universidad Pontificia de México. Debes estar consciente de que esa persona se ha ido y dejar sus cenizas en un lugar determinado donde puedas ir a visitarlo para sentirlo cerca es el primer paso para aceptar la pérdida.

Existen casos patológicos en donde el individuo convive con las cenizas como si se tratara de la persona.

Esparcirlas en el mar

Muchos lo consideran como un acto de liberación, pero la acumulación de cenizas en el mar puede producir un cambio en el pH y como resultado el empobrecimiento del hábitat.

Debes considerar que algunos difuntos tuvieron prótesis y los materiales con las que están hechas desprenden mercurio con el calor. Cuando el mercurio entra en contacto con el agua se convierte en una sustancia altamente tóxica para la fauna marina, la cual tarde o temprano terminará en los seres humanos.